HOTEL BOUTIQUE SOMMELIER

HOTEL BOUTIQUE SOMMELIER

HOTEL BOUTIQUE SOMMELIER:

Comodidad, gastronomía, vinos y más

Singular espacio emplazado en pleno Barrio Lastarria, que a poco andar es uno de los favoritos entre turistas nacionales y extranjeros Su apuesta temática en torno al fruto de la vid, junto a una experiencia de pleno descanso, cerca de todo, hacen de este acogedor lugar una alternativa imperdible

Alejandro Paz, chef ejecutivo

VECINO AL MUSEO DE BELLAS ARTES y del icónico cerro Santa Lucía, Hotel Boutique Sommelier comenzó, en noviembre de 2016, a ganar preferencia entre turistas chilenos y extranjeros. Esto porque su propuesta temática, en honor al vino, es una encantadora alternativa, en especial para quienes buscan disfrutar una experiencia hotelera diferente, emplazada en pleno centro histórico de Santiago, y sobre todo, de primer nivel.

Este original proyecto, que se une a la oferta existente en Barrio Lastarria, pertenece al empresario José Ignacio Aravena Torres, quien decidió entrar al negocio de la hotelería con la puesta en marcha de Hotel Sommelier, ubicado en calle Agustinas. La idea era expandir la marca, bajo un concepto de servicio selecto y que girara en torno al vino. Así fue como adquirió las dependencias de un antiguo hotel en calle Merced, para dar vida a lo que hoy es Hotel Boutique Sommelier.

Escaleras de mármol, vitrales inspirados en obras de Alphonse Mucha – pintor y artista decorativo checo, uno de los máximos exponentes del Art Nouveau –, exclusivos sofás y sillas traídos desde Alemania, son sólo algunos de los detalles que de entrada no dejan de sorprender. Es sumergirse en el recuerdo de esos antiguos hoteles de Santiago, en un ambiente elegante y contemporáneo. Los arquitectos Cristián Ríos Gallucci y Mauricio Pichara plasmaron en este lugar la idea de Aravena, donde se entiende el vino como idea principal, atractiva, sin ser recargada.

“Es un tema que cada día crece en Chile, al ser uno de los recursos más importantes, pero que no se ha explotado en este tipo de servicio. Si bien hay hoteles que tienen vinos en sus cartas, no se dedican de esta manera al producto. Nuestra meta es ampliar un concepto que tiene mucho potencial”, señala el ingeniero comercial José Ignacio Aravena Jr., gerente general de Hotel Boutique Sommelier.

Juan Castro, gerente de AA y BB

En total son 24 habitaciones, distribuidas en seis de los ocho pisos que componen el edificio, todos dedicados a una cepa en especial: Sauvignon Blanc, Chardonnay, Carménère, Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon. Esto además de la Terraza Pinot Noir en el último piso, y el Spa Carignan en la planta baja del hotel. Cinco habitaciones corresponden a las Suite Sommelier, las más amplias, todas con cama King, con un pequeño pero acogedor living. También disponen de once singles, y seis habitaciones Doble Twin Deluxe. Las dos restantes corresponden a las Matrimoniales Premium, las cuales poseen amplios balcones con vista al Cerro Santa Lucía. Los valores de todas las habitaciones van de 120 a 200 dólares, pudiendo variar según la temporada. “Cada una tiene su propia imagen, y la decoración es en base a la temática del vino. Cuentan con mobiliario, diseñado exclusivamente por el arquitecto Cristián Ríos, un cómodo baño de elegantes terminaciones, TV HD, cava de vinos y frigobar”, explica Aravena.

Hi Kitty: Gin Grenall’s, Maracuyá, Vermouth Rosso, Carménère y Syrup Cabela ($6.400) - Ruta San Cristóbal: mezcla de Gin Grenall’s, Tónica, Chardonnay, toque de limón, albahaca, aromatizado con romero ($6.200 y Ocaso Sky: Red Label, Campari, Drambuie, Chardonnay y Maracuyá ($6.400)
Ensalada chilena con queso de cabra: tomate rocky que desprende del interior tomates cherry, cebolla morada, ají asado y coulis de cilantro ($3.800)
Turrón de vino: merengue italiano en reducción de vino Cabernet Sauvignon, con peras al vino tinto y crumble de frutos secos ($3.200)

COCINA DEL RECUERDO

Además de la elegante recepción, en el primer piso del hotel se encuentra el restaurante Antaño, un espacio con capacidad para 35 personas, decorado con diversos elementos que hacen evocar al Chile de los ‘70, que para hacer honor al nombre busca transportar al comensal a la “cocina de la abuela”, a través de una carta compuesta por más de veinte preparaciones, plenas de sabores típicos de la gastronomía chilena.

Al acogedor restaurante, que pueden compartir huéspedes y público general, llegan ejecutivos a hacer negocios o simplemente disfrutar la hora de almuerzo. “La noche es para gente mayor que no quiere estar en nuestra terraza, y divertirse junto a un buen vino”, dice el chef ejecutivo Alejandro Paz, profesional que se inició a los 14 años en la cocina del restaurante Doña Tina, en Lo Barnechea – uno de los lugares mejor evaluados de comida chilena –. Tras esa experiencia estudió gastronomía en Inacap Santiago, para luego realizar un diplomado de Cocinas del Mundo en Le Cordon Bleu de Lima, Perú.  

Pernil de cerdo con palta: pernil de cerdo desmenuzado con mousse de palta y limón, bizcocho de cebolla y ajo confitado, en base a salsa de pimentón asado, armonizado con vino tinto elaborado de cepa Merlot ($5.800)
Filete con estados de choclo: corte de filete de ternera, confitado en ajo y finas hierbas, acompañado de pastelera de choclo y crema de choclo. Albahaca y cabritas de maíz saladas, con minichoclos asados y aires de choclo, junto a una salsa de Carménère ($12.200)

En restaurante Antaño el concepto es rescatar las preparaciones clásicas, “donde cada plato refleja sabores de recetas que parecían olvidadas, que tratamos de recuperar con un matiz más innovador”, explica Paz. Con él, doce son los cocineros que actualmente trabajan en la cocina de Hotel Boutique Sommelier, encargados de hacer que cada una de las entradas, principales y postres que componen la carta – que cambia tres veces al año –, tengan en su elaboración un delicioso nexo con el vino. En Antaño todo lo que ahí se desarrolla es de temporada.

En invierno los protagonistas son consomés, caldos y cremas, también elaboraciones criollas, como cazuela de vacuno y pulmay de mariscos. “En nuestra cocina sólo hay tecnología de vanguardia. Usamos métodos como el sous vide y regeneración al vacío, a pesar de tener platos súper clásicos. Trabajamos con selladoras al vacío para prolongar los sabores, y potenciar, por ejemplo, pescados y carnes con sus características organolépticas”, dice el chef.

Lo dulce de norte a sur: torta de hojarasca de lúcuma; nido de papayas al jugo; mandarina de chirimoya alegre; poe de Isla de Pascua; empolvado; dulce de borgoña frutilla y cremoso de castaña ($4.000)
Cancato de reineta: corte de reineta confitada con cebolla estofada, longaniza de Chillán asada, tomate cherry confitado, junto a un bizcocho de orégano, puré de berenjenas asadas con espuma y crocante de queso ($8.200)

Cabe señalar que de lunes a viernes, de 12:30 a 15:30 horas, ofrecen un menú ejecutivo que, entre otras, repasa recetas de España, Italia, México y Chile. Los platos varían cada jornada, y se repiten después de 30 o 45 días. El valor es de $10.000 e incluye entrada, plato de fondo, postre y bebestible. “Uno de los platos más exitosos del menú es una desconstrucción del pastel de choclo, elaboración que tiene al menos cinco texturas en choclo. Lo hacemos con carne de cola de buey porque queremos aportar una creación propia, versus lo que se come en todos lados”, indica Paz.

Otro de los espacios imperdibles, tanto para huéspedes como visitantes, es la Terraza Pinot Noir, una notable extensión del restaurante, “donde el cliente se quiere divertir y beber un trago, un perfil de gente más joven. Muchas veces los pasajeros eligen Sky Bar después de llegar de los tours, o después de la oficina, en el caso del público general. En verano la usamos para eventos de empresas, cumpleaños o lanzamientos con música en vivo. Tiene capacidad para recibir 120 personas de pie y 70 sentadas”, dice Juan Castro, gerente de AA y BB, profesional con más de 29 años de experiencia.

José Ignacio Aravena Jr.,
gerente general de Hotel Boutique Sommelier

En su curriculum figura haber trabajado en Gran Hotel Termas de Chillán, Hotel InterContinental y Ópera Catedral. A su cargo tiene una carta de vinos con 86 etiquetas, de diferentes valles, cepas y estilos de vino, además de una carta de coctelería compuesta por 18 recetas de autor, que mezclan destilados con espumantes, cervezas y vinos. El equipo de servicio está conformado por 15 personas, “a quienes reforzamos dos veces a la semana con diferentes degustaciones, para que sepan lo que están vendiendo. Lo mismo para platos, vinos y coctelería”, explica Castro.

Interesante es que todos los miércoles, a partir de las 18 horas, realizan un Taller de Tragos, “dirigido por nuestro bartender, para enseñar a preparar los cocteles de autor que tenemos en la carta, y que ofrecemos a las personas que visitan la terraza del hotel”, dice el ejecutivo. Además, todos los jueves tienen degustaciones de vinos. Cada sesión es con una viña en particular, que se llevan a cabo en el restaurante Antaño. “Abiertas al público, a ellas habitualmente llegan cerca de 25 personas. Dirigidas por una sommelier, son maridajes con bocados. La idea es aumentarlas a dos o tres por semana”.

La oferta global de Hotel Boutique Sommelier en torno a los vinos chilenos, sumada a su central y privilegiada ubicación – a pasos del Metro Bellas Artes –, ciertamente son factores que destacan a la hora de elegir. “Tanto huéspedes como visitantes saben que además de eso, aquí van a encontrar una gastronomía de nivel superior, algo que siempre agradecen. Nuestra idea también es preocuparnos por cada cliente, destacando que en lo que hacemos prestamos un servicio inmediato y personalizado”, dice finalmente José Ignacio Aravena Jr.