PATAGONIA SCHOKOLAND

PATAGONIA SCHOKOLAND
Florencia, Fernanda y Francisca Montecinos Kusch

Patagonia Schokoland

Alicia en el país de los chocolates

Tres hermanas familiarmente vinculadas a la tradicional empresa Entrelagos de la ciudad de Valdivia diseñaron este nuevo local en Las Condes, restaurant y salón de té, cuya alma es el chocolate y que busca traer la magia del sur de la Patagonia y su conexión con el medio ambiente a la capital

FRANCISCA, FERNANDA Y FLORENCIA MONTECINOS, son tres hermanas que tienen en común su amor por el sur de Chile y el buen chocolate. La conexión familiar que tienen con Entrelagos de Valdivia, las llevó a aventurarse en traer a la capital un concepto interesante, con tradición y rescate de sabores auténticos. Ellas lo definen como “un lugar para vivirlo. Un espacio que invita a hacer una pausa y vivir el sur de Chile, junto al sabor del auténtico chocolate patagónico”.

Su aventura se llama Patagonia Schokoland, la Casa del Chocolate, ubicada en Carmencita 106, Las Condes, donde con solo traspasar el umbral el cliente siente el cambio de switch, que lo lleva a los mágicos parajes del sur del país. Más en específico, a Valdivia.

Francisca es la gerente general de Entrelagos, Fernanda es la gerente de negocios y anfitriona de Patagonia Schokoland, y Florencia es ingeniera comercial y embajadora de la marca en Italia, donde reside, y quien les representa en las ferias en el extranjero.

Degustación de bombones producciones especiales y todo tipo de chocolates a elección según tus preferencias ($ 3.300 y con maridaje $ 4.300 y $ 4.900 según los tipos) Café Espresso ($ 1.300); y al Pepe, shot de espresso, chocolate y pimienta negra ($2.200)
Submarino de chocolate (Desde $ 2.600 a $ 3.400 dependiendo de la preparación)
Huevos a la orden: Revueltos, pochados, omelette o fritos con dos ingredientes a elección
(tocino, queso, cebolla, pimentón, jamón, tomate) ($ 2.700)

ENTRELAGOS EN SANTIAGO

Consultadas por qué deciden instalarse con los productos de Entrelagos en Santiago, las tres hermanas explicaron que se debió a los constantes comentarios de los clientes que alababan la chocolatería de Valdivia, tanto su fisonomía, ambiente, como los productos. “La gente exigía ver y recibir lo mismo en la capital. Pero como siempre hemos trabajado con distribuidores y no con locales propios, pensamos que era una buena manera de generar un cambio”, agrega Fernanda. Así se atrevieron a abrir esta casa matriz, que si bien no luce la marca Entrelagos en primera fila, se transforma en un centro de operaciones con la misma esencia sureña, con chocolates 100% chilenos y todo el espíritu patagónico nacional. “Queremos que cuando la gente entre acá sienta la magia, como Alicia en el país de la Patagonia”.

Fondue (Para 1 100 grs. De $ 4.800 a $ 5.700 para compartir 350 grs.
De $ 12.500 a $ 13.200. Tradicional extra bitter 80% sin azúcar y vegano

La búsqueda del lugar donde se encuentran tardó dos años, pues necesitaban un barrio particular, y un espacio que sirviera para hacer talleres, contar con un showroom de chocolates in situ, la fábrica artesanal de helados, restaurant, cafetería y oficinas para Entrelagos. “Nuestra inquietud se reflejó en dar un paso más allá, reinterpretando el chocolate y dando cabida a todo lo que hemos visto en los numerosos viajes por el mundo, tanto a ferias como chocolaterías y cafeterías de renombre”, dice Florencia.

El local posee maderas recicladas del sur, y el concepto decorativo contemporáneo fue diseñado con imágenes de animales de la Patagonia, con un trazo especial, abstracto y moderno, pues los diseños han sido reinterpretados con iconografía inspirada en el mundo mapuche por un profesional chileno que reside en Nueva Zelanda. “Cuando los clientes ingresan se encuentran con un muro verde y el agua, un oasis que los traslada a Valdivia”, explica Francisca. En las mesas de madera hay paneras que aluden al sur, los fondue los hizo una artesana sureña, delantales y mandiles son de una tela impresa con hojas vegetales del sur. En suma, cada detalle de la decoración está llena de sorpresas.

CARTA CHOCOLATERA Y LABORATORIO

El espacio está distribuido como restaurant, con menú de almuerzo y ensaladas, sopas, y un salón de té familiar, aunque el 60% de la carta tiene que ver con chocolate. A la derecha está la heladería, y al fondo hay un showroom u obrador con el joven chocolatero Felipe Carrasco (quien se capacitó con pasantías en Valdivia, en las dictadas por un chocolatero italiano y una argentina), que está permanentemente haciendo productos y preparaciones a la vista de los clientes.

Se elaboran todo tipo de preparaciones del recetario tradicional de chocolatería (con 15 como base), ya sea rellenos de nougat, fondant, trufas, nutella, praliné, ganache, mousse, etc.

Además existe una tienda con productos clásicos de Entrelagos, otros de edición limitada, e incluso personalizados. En este sentido las empresarias resaltaron la línea de productos y envases diseñados sólo para Patagonia Schokoland. Los productos se compran por gramos y se mezclan en las cajas, pues existe libertad en el armado de los mix. Próximamente habrá una línea de souvenirs.

“Funcionamos como un mini laboratorio, pues podemos experimentar mucho más rápido”, indica Florencia, quien agrega que la invitación está abierta a todos quienes deseen experimentar en este laboratorio en torno al chocolate, y los ingredientes nativos y endémicos.

Para los visitantes el fuerte es el chocolate, por ende ofrecen más de 55 tipos de chocolate caliente, de leche a elección y variedades de chocolate. Recurren en un 70% a productores locales y nacionales para sus insumos. “Ingredientes como merquén, romero, murta, maqui, piñones, arándanos, castañas y avellanas, son los que hacen único nuestro chocolate”. La carta incluye desayunos con huevos a la orden, onces con té de Valdivia, y kuchenes, tortas y strudels muy sureños. A la hora de almuerzo hay cuatro sandwichs para elegir, tres ensaladas y un menú con un fondo. Detalles como pebre de digüeñes, puré de maqui y merquén, postre y jugo natural, todo con opción vegetariana o vegana ($7.900). Para matizar hay sopa o crema del día ($3.200).

Francisca indica que se han basado en estudios de consumo. Es así como les llamó la atención uno de los últimos reportes de Corfo y Alimenta Chile, que dice que nueve de cada diez personas en Chile tiene algún tipo de restricción alimentaria en su dieta. “Las chocolaterías se suelen asociar a extremos en el consumo de azúcar, engordar, o que son dañinas para la salud. Pero lo cierto es que el chocolate es un alimento muy noble, que a veces está un poco desprestigiado por la industria en general. Por eso nuestra carta está bien pensada en este sentido. Existen alternativas para quien desea chocolate sin azúcar, con lactosa o sin ella, apto para veganos, etc. Acá todas las combinaciones son realmente posibles, somos muy inclusivos. Por ejemplo el chocolate sin azúcar es endulzado con maltitol, endulzante vegetal, que es casi tan dulce como el azúcar, pero con la mitad de sus calorías”.

Felipe Carrasco indica que el chocolate es cacao 65%, de Colombia; 67%, de Madagascar, con notas ácidas y florales, un cacao 80% y otro de 85%. “Tenemos tipos de degustaciones que vienen con mazapán, praliné, chocolate bitter, que se acompañan de café de Etiopía, Perú, entre otros. La gente puede escoger cuatro bombones para maridar a su gusto”.

Con el chef ya desarrollaron – por mencionar algunos productos – los Volcanes de Chocolate, con nombres de volcanes, todos con sabores sofisticados y algunos con toques del norte de Chile. Otra novedad es la piñata de chocolate, una suerte de huevo de chocolate con frutas, marshmallows y salsas para acompañar que se deben reservar con antelación. “Queremos representar a una Patagonia más ampliada, a otros rincones de Chile y todo con chocolates especiales”.

Los helados también se preparan frescos, con sabores tradicionales, como la copa Bariloche, con helado, manjar, crema y frambuesa, o la copa Trilogía de chocolates y mazapán.

Existen salas de reuniones, y abajo, desde marzo, se realizarán talleres. Este espacio está diseñado de manera idónea para cursos, con cocina, mesones de mármol para templar el chocolate, y los implementos necesarios para hacer mazapanes, chocolates, helados y más. “Habrá distintos tipos de niveles de talleres, incluso catas o degustaciones de bombones de 15 o 30 minutos, simples y otras más complejas. Desde un taller de mazapán para niños, hasta un taller de chocolate más profesional para pasteleros. Habrá cursos para que la gente elabore su propio chocolate, según sus preferencias y después lo empaquete”, explica Francisca Montecinos.

Felipe Carrasco, chef chocolatero

Este lugar también se destina para reuniones de negocios, cumpleaños y celebraciones. “De hecho el lugar funciona tanto para familias, parejas, oficinistas, amigas, niños, como para adultos mayores”, dice Francisca. Respecto a los menores, indica que para ellos no se ha improvisado, pues disponen de una carta especial y entretención, como individuales para colorear. Además existen sectores para mascotas, pues es un lugar pet friendly.

También existe en la entrada un pequeño museo, el primero inspirado en el chocolate que hay en Chile, donde se explica la historia del chocolate con gráfica alusiva. Se exhiben granos de cacao, vainas, manteca, para que la gente entienda y aprenda. “Además enseñamos sobre qué es realmente la Patagonia, que tiene a Valdivia como frontera norte, qué sectores abarca su zona geográfica, y la mezcla entre colonos e indígenas”.

“Nos mueve muchísimo la inclusión, la sustentabilidad, el respeto por la naturaleza y el cariño por el trabajo de la gente. La experiencia es integral para todos, los que llegan y los que laboran acá. La atención cordial es vital, tal como acostumbran a tratar los sureños”, concluyen las hermanas Montecinos, quienes recordaron el slogan de Entrelagos, vigente en esta nueva etapa: “Hacemos productos ricos y naturales, con el amor y orgullo del sur de Chile”.

Patagonia Schokoland

  • Carmencita 106
  • Las Condes, Santiago
  • Horario: Lunes a domingo, de 8:30 a 20:00 hrs.
  • #patagoniaschokoland #lacasadelchocolate