DOLCE & SALATO

DOLCE & SALATO

Pastelería y salados a toda hora

En su nuevo local de Barrio Las Lilas, Dolce & Salato está conquistando al público con una propuesta relajada, platos para todos los gustos a cualquier hora del día, en un ambiente grato, cómodo e inclusivo. Pensado para niños y mascotas, y cualquier cliente que quiera sentirse a gusto y disfrutar de buenas preparaciones

DOLCE & SALATO, restaurant que abrió sus puertas el 2006 en Vitacura, hoy tras una década de trabajo y posicionamiento, su creadora y chef pastelera Loreto Reyes decidió hacer un cambio. Se asoció con su pareja Luigi Correa, quien administra el negocio, y se cambiaron de casa dando un gran salto.

No es una ubicación cualquiera, se trata de un terreno que perteneció a Ricardo Lyon y su esposa Loreto Cousiño. Fue donado al Arzobispado, y hoy es propiedad de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús El Bosque. Justo a un costado de Plaza Las Lilas, la construcción de carácter patrimonial debió ser remodelada con especial dedicación para no interferir con la obra ni la estética de toda la cuadra, logrando una perfecta armonía y estilo especial que hace sentir a gusto a toda la familia. “Nuestro objetivo es que Dolce & Salato sea un lugar donde las personas puedan disfrutar a cualquier hora del día, coman rico y a buen precio, con un menú de calidad y una carta versátil y transversal. Queremos que quien trabaja, vive o visita el sector, disfrute y viva la experiencia de estar en un barrio con historia”, explica Loreto.

Para Sebastián Llanos, chef ejecutivo del restaurant, ha sido una grata sorpresa y un excelente resultado trabajar en un lugar donde hay espacio para la creación e inspiración, “querían un lugar iluminado, amplio, limpio y cómodo, y para eso buscaron la asesoría de un profesional. Finalmente todo el trabajo se realizó con el mismo arquitecto del Arzobispado, para que la remodelación no afectara la construcción original. El resultado no sólo es cómodo para los clientes, también para nuestro trabajo”.

EVOCANDO LA INFANCIA

En esta segunda etapa, tomó el mando de la cocina el chef nacional que tiene experiencia en otros restaurants, como Baco, y también en hotelería, Sheraton Santiago Hotel and Convention Center, por ejemplo. Tras trabajar un tiempo como empresario gastronómico, volvió a enfocarse en lo que más le gusta: cocinar. “Aquí planteo una cocina transversal, que guste a la mayoría de los chilenos, sin encasillarnos en países de origen u otras clasificaciones. Gusta mucho, por ejemplo, el ají de gallina, la mechada con spaghetti, ensaladas, charquicán con huevo pochado y otros platos que hemos propuesto”.

La única condición es que los productos y materias primas sean de buena calidad, todo fresco y bien preparado, para que los clientes sientan que están comiendo como en su casa, con recetas que probaban cuando niños o que actualmente muy pocas personas se dan el tiempo de preparar. “Hoy en día la gente anda apurada y no tiene tiempo de hacer estas cosas. Busco lograr el mismo sabor que hacía la abuelita o la mamá antiguamente, cuando todo estaba bien preparado, aunque le doy una pequeña vuelta y con un toque personal para marcar la diferencia. De todas formas esta propuesta evoca la infancia, porque pruebas y te trae algún recuerdo…eso quiero”, dice Sebastián.

Y como están ubicados en un sector mayoritariamente residencial, el chef decidió variar la carta cada dos o tres meses, de tal forma que los vecinos que visiten el restaurant se encuentren con sorpresas y no se cansen de una carta demasiado rígida, “abrimos hace poco, pero ahora quiero incorporar platos de verano, como pastel de choclo, humitas y porotos granados, para que nuestros clientes tengan otras opciones. La carta tiene varios ítems, pero no es tan extensa porque la idea es que sea un poco más flexible, agregar o quitar algunos platos según temporada y gustos”. A los platos de fondo se le suma la lista de sandwichs gourmet, ensaladas y pizzas, todo hecho en el mismo local para disfrutar en cualquier momento.

Suspiro limeño ($2.800)
Cheesecake con salsa de berries ($2.900), limonada casera ($2.800)
Cuatro leches ($2.800)
Tiramisú ($2.800)

EL LADO DULCE

El restaurant además, ofrece una atractiva selección de productos para el desayuno y las tardes. Un buen ejemplo son los huevos revueltos, omelettes, galletas florentinas y de la casa son algunas opciones. Para Loreto, por supuesto, el fuerte va por el lado dulce.

Años dedicada a la pastelería, la chef se desempeña en un taller ubicado en La Reina, donde elabora todos los productos que tienen que ver con esta categoría para el local, pero además trabaja a pedido, para banqueterías y otras solicitudes que ha ido sumando en su carrera. En el taller produce tortas y postres que pueden ser encargados en el mismo local de Providencia, de hecho en forma permanente tiene en vitrina irresistibles versiones individuales de sus creaciones más solicitadas: pie de limón y maracuyá, suspiro limeño, tiramisú, cuatro leches, postre de toffee y algunos trozos de tortas.

La línea de trabajo de Loreto es la misma que mantiene el área gastronómica, ya que si bien le gusta innovar se concentra en recetas tradicionales, siguiendo la correcta elaboración y buscando siempre los mejores productos para un final de lujo.

Pie de maracuyá ($2.700), expreso ($1.800), jugos naturales ($2.600)
Pizza española: pomodoro, mozzarella, choricillo, pimiento morrón, tomate, cebolla ($7.600)
Sandwich gourmet en marraqueta, arrollado de huaso de Curepto, con palta y salsa criolla ($4.900)
Ají de gallina, acompañado de arroz blanco, huevo y papa ($5.500)

FUTURO PROMISORIO

Pero el plan no sólo está limitado a un cambio de casa, la idea es hacer crecer la familia de Dolce & Salato para conquistar cada vez más sectores. Luigi Correa, quien también es socio, cuenta que este proyecto nació con el objetivo de profesionalizar el restaurant, ir creciendo de forma gradual y abrir cinco locales más en el corto plazo, “si bien he desarrollado proyectos gastronómicos de gran envergadura, hoy veo más rentable y con mejor condicionamiento de mercado este tipo de negocios que los planes de gran inversión. De hecho propuestas como Dolce & Salato son más estables y maduras”.

Gracias al entusiasmo de los socios y la excelente respuesta del público, Dolce & Salato promete seguir sorprendiendo con sus preparaciones a los vecinos y a todos quienes quieren potenciar la vida de barrio, aquella de la gastronomía casera y el ambiente familiar.

  • Dolce & Salato
  • Eliodoro Yáñez 2820
  • Barrio Las Lilas, Providencia
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  • +569 9779 0641