BOA

BOA

La intensidad de lo saludable

Boa es un restorán nuevo en el sector de Sanhattan, sin embargo, su atrevida propuesta ya tiene clientes cautivos en busca de sabor, pero conscientes de lo que están comiendo y lo que les genera en su organismo

Francisca y Felipe Diban,
socios de Boa Restorán

LA MAYORÍA DE LA GENTE PIENSA que entrar a un restorán de comida saludable significa encontrar ensaladas de hojas verdes en gran parte de la carta, sin embargo, una creciente tendencia de nuevas alternativas está derribando este mito, trayendo a nuestro país mucho más que comida liviana.

Es el caso de Boa, un joven restorán que busca entregar comida real a sus clientes y sólo productos de estación, frescos, naturales, sabores intensos, y recetas que buscan provocar algo en el comensal. “Queremos ofrecer un producto que haga bien, que alimente, o que al menos no haga mal, con recetas sabrosas, y terminar con eso de que la comida sana es fome”, explica Francisca Diban, diseñadora gráfica, socia y administradora de este restorán.

A pesar de no ser parte de la industria gastronómica, algunos viajes que Francisca realizó a Asia y Europa la hicieron abrir los ojos a otra realidad, difícil de comprender en nuestro continente. La forma de alimentarse de muchos pueblos e islas alejadas de las grandes zonas industrializadas, le demostraron que es posible autoabastecerse con productos producidos localmente, y que eso no significaba menos sabor o calidad, muy por el contrario, el resultado es más enriquecedor, sano y sustentable.

Así partió todo. Una vez en Chile convenció a su hermano Felipe Diban, ingeniero comercial, quien trabajaba en un banco, que este negocio debían hacerlo juntos. Hoy son socios de Boa, un lugar que busca demostrar que comer rico puede ser sano, donde cocinan diariamente sólo productos de estación, frescos y de calidad. “Mucha gente me decía que no me metiera en esto, que tener un restorán no es buen negocio, pero la verdad es que a lo que más le temía era hacer la parte que a mí me tocaba, que es la administración. Todavía me cuesta un poco, pero la clave para nosotros fue buscar gente experta en cada área, así aprendimos, y las cosas se fueron dando de buena manera”, cuenta Francisca.

PROCESO CREATIVO

Para toda el área cocina, Felipe y Francisca contaron con el apoyo de la productora gastronómica Francisca Albornoz. Juntos decidieron desde la distribución de la cocina, logística, pasando por la selección del personal, hasta la creación de la primera carta. “Vimos hartas referencias, porque era difícil explicar un concepto con súper buena comida, con productos de alta calidad, pero que no era posible definirla como alta cocina. Para mí sí lo es, pero no tiene todo el contexto de alta cocina. En estética tampoco, porque hay gente que ve alta cocina y no se siente representada, y si yo quiero tener un restorán acogedor, tengo que tener platos que sean acogedores también”, dice la dueña.

Para esta diseñadora, el look de los platos también era importante. Todo entra primero por la vista, y quién mejor para saberlo que una mujer que se dedicaba al mundo de lo visual, “quería que los platos se vieran tan ricos como eran, quería mucho color y una linda presentación, así que creo que hoy es el sello fundamental de nuestro restorán”, agrega.

A cuatro meses de su apertura, Boa ya tuvo cambios de carta, ya que su esencia estacional lo obliga a trabajar sólo con ingredientes que día a día llegan al restorán, nada de congelados, sucedáneos o envasados. Es una ventaja que muchos clientes ya debieran valorar, además de tener una marcada tendencia a incluir recetas vegetarianas, veganas, aunque tampoco falta la proteína animal.

Primaveral: porotos mung germinados, espárragos, pomelo caramelizado
con azúcar orgánica, zanahoria asada espiralizada y dressing de maracuyá ($5.900)

CARTA ESTACIONAL

La carta comienza con una tentadora oferta de desayunos, desde las 8:30 de la mañana, que están lejos de ser la típica propuesta de té y tostadas con palta o mermelada. Algunos destacados son el Bagel, con semillas y sésamo, que incluye pasta cremosa de huevo y vegetales crocantes, hojas verdes, pepino encurtido hecho en casa y tocio crujiente ($3.200). Otro es el Shakshuka, huevos de campo pochados en salsa de tomate casera, palta, cilantro y tostadas de pan de campo, con elección de tocino o queso de cabra ($4.300).

Boa Bowls

Le siguen los picoteos o entradas, donde encontramos Carne curada, con tostadas de pan de campo, puré de porotos negros hecho en casa, lomo liso de libre pastoreo curado, chutney de kiwi y cebolla ($5.500); Carpaccio nativo, de papas nativas confitadas, limón sutil en almíbar, hojas verdes, y yema curada de huevo de campo ($3.990), y Tostadas veggie, pan de campo con queso cremoso hecho en casa, betarragas asadas, garbanzos crocantes con masala y oliva ($3.990).

Los Bowls son una opción que se ha hecho muy apetecida, sobre todo iniciando la primavera. Destaca el Primaveral, con porotos mung germinados, espárragos, pomelo caramelizado con azúcar orgánica, zanahoria asada espiralizada, y dressing de maracuyá ($5.900), y el Monocromático, con hummus de alcachofa, brócoli, arvejas crujientes, rúcula, nueces garrapiñadas, escamas de grana padano y brotes, dressing de huacatay, keffir y menta ($6.990).

Entre los fondos hay Pulpo grillado, crema de arvejas especiada, arvejas crujientes y almendras tostadas ($10.200), o Pollo de libre pastoreo al escabeche, puré de zanahoria con cardamomo, zanahoria rostizada, pepino encurtido y salsa de lemongrass ($6.900). Los dulces aquí son sin culpa, y entre los postres más solicitados está el Brownie crudivegano de betarraga y cacao orgánico; Helado de keffir de coco y mango; Coulis de frutilla y fruta de la estación ($3.200), y Arroz con leche, preparado con arroz basmati y leche de coco, leche de almendra, especias chai y salsa de mango ($2.600).

Pero lo que sin duda ha llamado la atención es la sección de Lattes. Totalmente originales, tienen la consistencia de la leche texturizada de un latte, pero sin café. Se pueden encontrar de chocolate, té chai con cúrcuma, betarraga y zapallo, entre otros.

Los jugos y prensados en frío también son un hit, ya que sus mezclas originales y refrescantes gustan mucho a los clientes. Algunas combinaciones son Fresa con cold brew de café, frutillas y albahaca, o Mate tropical, con mate, maracuyá y mango.

Shakshuka: huevos de campo pochados en salsa de tomate casera, palta, cilantro y tostadas de pan de campo. Elección de tocino o queso de cabra ($4.300)
Soba: noodles japoneses de trigo sarraceno en caldo de setas, huevo de campo pochado y berros ($6.900)
Pollo escabechado: pollo de libre pastoreo al escabeche, puré de zanahoria con cardamomo, zanahoria rostizada, pepino encurtido y salsa de lemongrass ($6.900)
Brownie crudivegano: brownie de betarraga y cacao orgánico, helado de keffir de coco y mango, coulis de frutilla y fruta de la estación ($3.200)

EL OASIS

Junto con la carta, otro desafío fue su ubicación y ambientación. Primero porque querían estar en un lugar concurrido, pero también ser una especie de oasis que generara paz, en medio de una bulliciosa ciudad. No fue fácil, pero se logró un espacio iluminado que se asemeja a un invernadero, en el que entre el verde de palmeras, helechos, trepadoras y muchas otras plantas, se forma un ambiente acogedor que invita a desconectarse del ruido y el caos. “Queríamos otro local, pero el dueño nos ofreció esta alternativa, y aunque al principio no queríamos un segundo piso, cuando lo vi supe que serviría para dar ese efecto invernadero que buscaba…no hubiese sido posible de otra forma. Para las plantas nos asesoramos de una paisajista, ya que esa parte era fundamental para el negocio”, indica Francisca.

A pesar de que el lugar fue remodelado por arquitectos y ambientadores, gran parte de la decoración y detalles son ideas que Francisca tenía en mente como imagen. El ambiente acogedor, diseño de mesas y sillas, colores, baldosas, y muchos otros elementos, fueron escogidos por ella misma junto a su hermano…pero lo cierto es que aquí primó el gusto de la diseñadora.

El resultado fue tal como lo esperaban, y actualmente, a pocos meses de su apertura, ya piensan en los nuevos desafíos. Lo primero es incorporar a su oferta un brunch los días sábado, de 11:00 a 16:00 horas, donde hay opciones de huevos, bowls, y otras cosas que no necesariamente se incluya el pan, para hacerlo aún más variado.

El proyecto incluye la incorporación de una carta nocturna, con tragos al estilo Boa, productos frescos, vinos naturales de viñas de poca producción, y una oferta de comida especial para acompañar la barra, con picoteos para compartir y tapas, que siguen fielmente el concepto natural.

No necesariamente alguien tiene que ser vegetariano para visitar Boa Restorán. A pasos del Costanera Center, vale la pena conocer esta nueva propuesta de comida sana, además de sabrosa.

  • Boa Restorán
  • Tajamar 287, Las Condes, Región Metropolitana
  • Teléfono: (+56-7) 2253 0177
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  • www.boasantiago.cl