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![]() Para el restaurante Ambrosía, lo importante es acercarse al manjar de los dioses, ser un espacio cálido, reservado, y ofrecer un servicio que marque la diferencia hasta en sus más mínimos detalles. Como sea lo que la historia y la mitología enseña, lo cierto es que Ambrosía es un restaurante muy citadino, está enclavado en pleno centro y se encuentra detrás de la colonial Casa Colorada, muy cercano a la Plaza de Armas. Simplemente acogedor, en su interior destaca un concepto cálidamente contemporáneo, un verdadero oasis con buen ambiente, música y tranquilidad en medio del intenso ajetreo capitalino. La decoración, creada por la familia, denota modernidad y comodidad, con luces a distintas alturas en la zona del bar, en el restaurante predomina la madera en todo su entorno.
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Con apenas cuatro años de carrera, la chef ha sido propuesta como chef revelación del año 2005 junto a otros colegas, y una revista la eligió una de las mejores chef del país. Todo ha sido muy rápido para mí - asegura Carolina - los premios tienen un gran significado, pero yo me preocupo de trabajar, sin embargo, esto permite darme cuenta que lo estoy haciendo bien. Esta carrera como cualquier profesión, es difícil, egresan muchos y les va bien a pocos. Llegar a ser chef de un restaurante no es fácil, hay que empezar de muy abajo y ascender requiere tiempo. Tuve la suerte de estar en un negocio familiar, pero debo cumplir con las expectativas que se esperan de mí para poder seguir en el puesto. En el Ambrosía la mayoría son mujeres, existe el toque femenino a pesar de la rudeza que existe en la cocina, con cerca de 40 grados de calor en ella y la presión de cumplir a tiempo con los platos. También no es fácil la cuestión de los horarios. En momentos que los demás descansan, un chef debe trabajar, con eventos y banquetes los fines de semana, y con poco tiempo para otras actividades. Todo esto es estresante - añade Carolina - pero es la única forma de avanzar, siendo funda-mental la vocación, de lo contrario es mejor no seguir, pues hay que trabajar muy duro. el resto es talento y tener el gusto adquirido para determinar cuánto de esto o de lo otro, y mucha práctica. Según la chef, las escuelas entregan la base, pero es muy distinto estar en clases y preparar uno o dos platos al día trabajando con un compañero, que preparar almuerzo para cien personas o más todos lo días, para eso se requiere organización, hacer bien las cosas y saber qué va primero, qué después, determinar el menú para cada ocasión y usar los productos de tal forma que no se echen a perder las cosas, comprar la cantidad justa y necesaria para la cantidad de gente que va a ir a tu restaurante - finaliza la chef. |
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