Encumbrada en un cerro camino a Casablanca y con una imponente arquitectura tipo morisca se encuentra la Viña Indómita y su restaurant del mismo nombre. Es aquí donde trabaja profesio-nalmente el Chef Ejecutivo Oscar Tapia González, junta a una hermosa y amplia vista a parronales y árboles frutales, bañados con los colores de la luz matinal. Alejado de la estrepitosa capital y comprometido siempre con perfeccio-narse en el oficio de sus amores, este chef comparte su tiempo entre actividades de la cocina y su reciente puesto de presidente de la ACCHEF.

Oscar estudió Gastronomía en Inacap de Parque O´Higgins, escuela que lo formó bajo parámetros severos, sintiéndose parte de una generación nacida del rigor, la disciplina, y el corazón dispuesto a jugársela por su profesión, la que considera una carrera puramente pasional y vocacional, en la que se trabaja muchísimas horas mientras los otros se divierten, se trasnocha mucho, es mal pagada a veces, pero que definitivamente la lleva en la sangre.

Curiosamente, Oscar Tapia comenzó estudiando diseño gráfico, y fue su hermano Rodrigo, también destacado chef del año 2002 y hoy residente en México, el gran impulsor para que estudiase cocina. Confesando saber lo básico acerca de cocina, cocinado algo en su casa, y no más de un par de veces haber asistido a su hermano en banquetería, se dió cuenta que lo suyo no era el diseño. Sin el consentimiento de su padre, quien le había conseguido una excelente oportunidad de trabajar en la prestigiosa agencia de publicidad McCann-Erickson, Oscar siguío el mismo rumbo de su hermano. Consciente que la la gastronomía no era bien vista, ni social, ni económicamente, y con ironía de amigos incluida, su porfía venció todo obstáculo.

Egresado el año 1995, haciendo clases en Culinary y trabajando, recibió una llamada de la Universidad de Los Andes proponiéndole un proyecto de restaurant con comida típica chilena. El joven chef presentó un menú completamente diferente a lo que se le había pedido, a riesgo de no obtener el empleo, pero al directorio de David del Curto, dueños del proyecto, le gustó tanto, que aún hasta hoy permanece en la carta. El plato en cuestión se compone de filete de cordero marinado en especies, pastelera de choclos, cebollines salteados con jengibre,

salsa de ostra, semillas de sésamo y una reducción de carmenére con betarraga. Este plato está estructurado en base a un producto típico de la Patagonia, el cordero de criadero, producto muy apetecible, suave y magro, es decir, con poca cantidad de materia grasa.

Con cerca de tres años trabajando en Viña Indómita, de sus diez en la profesión, Oscar Tapia recuerda haber obtenido varios premios en su carrera, el primero en un concurso de cocina realizado en nuestro país y organizado por Nestlé. La idea, novedosa, era formar en tres años, una selección para participar en las olimpíadas de Alemania. Se presentaron más de mil participantes, quedando entre los diez mejores chef de Chile. También forma parte de su currículum, la participación en versiones de Expo Gourmand, Torneo de Maestros y el concurso nacional de Gastronomía de Achiga, el año 2003, ganando medalla de oro en cocina chilena y el tercer lugar en menú completo. A todo ello, se sumó su intervención en Aregala, Asociación de Restauradores Gastronómicos de las Américas, de origen extranjero, por la cual tuvo la oportunidad de viajar a Bolivia a competir, logrando la cuarta posición representando a Chile. Su conexión con Aregala es cercana, pues esta asociación lo ha elegido director de área y su representante en Chile, lo que le ha permitido establecer estrechos lazos entre esta agrupación y sus pares chilenos, fomentar la gastronomía y apoyar a jóvenes talentos para que participen en torneos fuera del país.

También ha participado en concursos en Argentina, donde obtuvo el segundo lugar, ganando una beca para realizar un post grado de arte culinario en la universidad norteamericana Johnson&Welles, y Ecuador, país en que ocupó el primer lugar de la competencia, venciendo a fuertes competidores como polacos, norteamericanos, mexicanos e italianos.

Obtuvo por ello una segunda beca, en la escuela de Paul Bocuse, en Lyon, Francia. En la ocasión, el jurado estuvo presidido por el presidente mundial de la academia culinaria de Francia, Gérard Dupont.

El dinamismo y compromiso que Oscar imprime a su profesión, lo ha convertido desde enero del año 2005, en el flamante presidente de la nueva asociación gremial ACCHEF, Asociación Chilena de Chef. Esta agrupación, sin fines de lucro, se formó por una inquietud y una necesidad de agruparse y formar una hermandad con bases sólidas, que perdurase en el tiempo y tuviese objetivos claros. Éstos consisten en apoyar la participación de nuestros compatriotas en el extranjero, realizar una buena presentación, dar a conocer y mostrar la cultura gastronómica de nuestro país y sus productos. En este tipo de eventos y concursos se reciben muchas satisfacciones - indica el chef - pero lo más importante es dar, entregar algo a gente que realmente lo necesita. Según su visión, esta asociación es como un equipo de fútbol, donde, a pesar de haber otras, como los Tocas Blancas, o los Tocas Negras, son todas diferentes y no se topa ninguna con la otra. La ACCHEF es una asociación gremial formada por gente que se conoce. Su intención es ayudar en forma gratuita a gente que lo necesita, capacitarla y capacitar a sus propios integrantes. En cuanto a capacitación, en ACCHEF se crearon las misiones, cuyo objetivo es capacitar a personas de distintos lugares, como Quintay y La Caleta, en la Quinta Región. Allí, reunidos en un restaurant se les enseña cocina básica, técnicas e higiene de manipulación de alimentos, servicio y cata de vinos. Otro de los propósitos de esta agrupación es organizar concursos y descubrir nuevos talentos del área gastronómica y de someliers. De hecho, ACCHEF apoya a Intertour en sus ferias y concursos que realiza a nivel de Interliceos técnicos, además de estos proyectos, la asociación está muy entusiasmada en organizar cenas para gente de escasos recursos, como también cocinar para hogares que lo necesitan.

Aprovechando la conexión con Aregala, la ACCHEF participa en concursos y consigue becas. La idea es ser netamente una entidad gremial que apoya los fueros sindicales y todo aquello a realizar a nivel gubernamental. De hecho, el rubro está muy desprotegido, por ser un servicio, y uno de sus objetivos es desarrollar un gremio sólido, el de los cocineros, para que ellos se puedan amparar en una institución que los proteja, pues son muchos, pero no tienen conocimiento, la mayoría de ellos, acerca de las horas de trabajo o los beneficios que les corresponde por ley. Lo importante para ACCHEF, es ser un gremio abierto a toda persona que sea cocinero o su quehacer tenga relación con esta actividad, como los someliers.

Oscar Tapia es un chef comprometido a todas luces, tanto en su cocina como en su quehacer en favor de sus compañeros de profesión.

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