"Miembro de la agrupación Las Tocas Negras, creó hace dos años su destacado "Alma Restaurant", donde aplica todos los conocimientos adquiridos en sus viajes y estadas en Tailandia, Vietnam, Malasia y Japón. Su propuesta es innovadora y creativa, con preparaciones que mezclan exóticos sabores con ingredientes 100% nacionales."

De padre español y madre italiana, heredó de su padre la buena cocina y el buen sabor, de su madre la fuerza y disciplina europeas para salir adelante con sus sueños y proyectos. Actualmente embarazada de su segundo hijo varón, se considera muy completa, afortunada y agradecida de la vida, y definitivamente feliz.

Hoy en día Pamela Fidalgo es la chef más destacada de nuestro país según los entendidos en la materia. Con temple, esta profesional ha abierto camino para otras mujeres que tienen mucho que aportar en culinaria, y más que nada porque alguien como ella se ha perfeccionado y trabajado duro en medio de la "jungla o tierra de nadie" como llama a la cocina. Con 15 años de profesión, sabe que la única forma que existe para ganarse el respeto de sus pares, y de los hombres especialmente, es cocinando más rápido, mejor y más bonito.

Tras finalizar cuarto medio y con apenas 16 años, ya concretaba uno de sus sueños, viajar. Para ella, el ser cocinero es algo universal y una ancha puerta que permite conocer el mundo. Su primer viaje fue a New York, donde estudió cocina en Culinary y a su regreso, inició estudios de gastro-nomía y hotelería en Inacap. De vuelta a Estados Unidos, realizó una especialización, un MBA (Master in Business Administration) en administración de restaurantes, y en la práctica profesional apostó por Tailandia y la cocina de esa región, en la búsqueda
del intenso sabor de esas exóticas tierras. Sin hablar, al menos al principio, una sola palabra de tailandés, vietnamita, malayo o japonés, se las ingenió para estar dos años aprendiendo la esencia de la cocina asiática, para ella un verdadero y absoluto despertar culinario ante la inmensidad de aromas y sabores. Aunque resulta difícil establecer el momento preciso en que nace su atracción por esta gastronomía, de niña compartió con vecinos vietnamitas, quienes le enseñaron algunos de sus secretos.
A su regreso a Chile trabajó durante cuatro años en banquetería en Hotel Hyatt y en el restaurante Anakena, además de asesorar la cocinería del Estadio Palestino. En 1995 creó una empresa de catering y banquetes junto a su amiga de la infancia y actual socia, la actriz Imara Castagnoli, comenzando luego con un pequeño bistro asiático en Condell con Bilbao, llamado "El Taller", la antesala de lo que más adelante sería "Alma". Con poco dinero, sólo algunas mesas y entregando todo en la cocina, este local comenzó "clandestinamente", abierto solo un día a la semana. Tal fue su éxito que al poco andar y con patente en mano, empezó de miércoles a sábados a atender todas las noches.
De aquella época recuerda el haber tenido la oportunidad de mostrar su gastronomía y la satisfacción de haber creado algo a pulso. Pese al éxito, la chef sentía que debía realizar un cambio con una idea nueva, el nombre de ese nuevo proyecto se llamó "Alma Restaurant", un desafío de mayor envergadura e inversión. "Existe un año de estudios, muy serio, que respalda este restaurant - explica Pamela - y es una de las razones de su éxito, doce meses tardamos en encontrar el lugar perfecto, el cual remodelamos completamente para que la gente se sintiese realmente a gusto". La chef e Imara Castagnoli, recorrieron todos los restaurantes de la zona e hicieron un minucioso estudio del cliente objetivo, investigando cuánto consumía, el flujo de comensales por mes, en la búsqueda de ese personaje que ama la buena gastronomía, aquel que primero come por la vista, luego por el olfato y después por el gusto. Para ellas eso era, y es, comer de verdad y es lo que quieren transmitir: "comer con el cuerpo y el alma".

Ubicado en la comuna de Vitacura, en el paseo gastronómico El Mañío, Alma Restaurant recibió 60 personas en la primera noche que se abrió y en menos de dos meses ya se estaba atendiendo a 100 clientes diariamente. Su propuesta integra sabores asiáticos y productos nacionales como el mero, atún de Isla de Pascua, o vidriola de la Isla Juan Fernández, pasando por el cordero magallánico, que se mezcla con el sabor excitante de los ingredientes de Oriente, y que se importa o produce a nivel local en forma exclusiva para el restaurante. Platos como la Moqueca, Típico Bahiano o las Súper Ribs, que recogen sabores, colores y texturas que la chef descubrió en sus viajes, son sólo muestras de su cocina. En el año 2005, la chef recibió un premio por marcar tendencia y la razón de su éxito fue la perfecta combinación entre creatividad y excelencia culinaria. "Con esta propuesta - indica-buscamosorprendercon imaginación. Cada uno de nuestros platos es el resultado de un juego culinario, donde mezclamos cariño, pasión, color y textura, que la hacen única y variada a la vez". La cocina asiática es reconocida mundialmente por reunir una suma de sabores muy singulares y diversos, esta combinación crea un sabor indescriptible, ya que tiene elementos comunes dentro del mundo de texturas particulares que se encuentra en las distintas regiones de ese continente. Semillas y caldos son fundamentales para obtener el tono asiático. "Para lograrlo - prosigue - empleo muchas especias que permiten generar matices de sabores dentro de la cultura oriental. Con esta sofisticada base los ingredientes son salteados, hervidos al vapor y fritos".

En cuanto a su concepto de cocina, la chef la define como mestiza. "La carta de mi restaurant está dividida en dos, la cocina mestiza, de autor y los platos especiales Tai. Hoy en Alma cocino comida tailandesa para chilenos pues aromas, texturas y mucho condimento no gustan, por eso tengo platos para principiantes y avanzados, estos últimos típicos de la cocina de ese país, pero siempre pensando en que mis comensales son de acá. De hecho asimilé muchos sabores y aromas que rescato de la comida asiática, pero priorizando el producto chileno, uno de los mejores del mundo".

En Oriente no mezclan la carne con lo lácteo porque según dicen se dispersa el alma del cuerpo. Este concepto forma parte de una cultura gastronómica milenaria como la asiática, muy diferente a la nuestra, sin duda, pero que en el restaurant se han unificado. "Creemos que en Alma se puede vivir esta experiencia, completa, desde el recibimiento, hasta el servicio de agua, el appetizer y la comida en sí misma - señala la chef - yo postulo a ser un restaurant fine dinning, pues hemos seguido las normas internacionales de un establecimiento de esa categoría. Alma es un cinco estrellas porque todos los que trabajamos aquí postulamos a serlo, y creo lo hemos logrado con esfuerzo y sacrificio. Existe calidez en mi restaurant, esto se nota en los detalles, y la gente que lo conoce lo valora". En Alma se aúnan tres mujeres, Imara, relacionadora pública y marketing, Pamela y su hermana Paula, encargada del área administrativa. La chef, recordando sus inicios relata que al principio nadie creía en ellas, augurándoles poco tiempo en el mercado. Sin embargo, gracias a su capacidad organizativa y al excelente trabajo en equipo, especialmente el de sus cocineros, su restaurante es hoy uno de los más destacados por la crítica especializada "Existe hoy en Chile un despertar y una apertura.

Las pocas mujeres que estamos en el rubro gastronómico hemos ganado nuestro espacio de puro valientes, porque hay que serlo, y algunas nos hemos tenido que adaptar por el hecho de tener familia e hijos. Entiendo que a los maridos no les agrade no encontrar a su señora en casa, o que su esposa llegue a la una de la madrugada oliendo a cocina. Es complicado compatibilizar pero también hay que ser organizada. En mi caso, además de que mi carrera ha sido muy evolutiva, siempre he tenido que trabajar para vivir, y eso en definitiva me ha ayudado a construir lo que hoy tengo" - finaliza.

La chef Pamela Fidalgo ha sabido equilibrar su cocina, dándole sabor e intensidad a sus comidas. Con creatividad y profesionalismo ha dado alma y vida a su amada cocina.













"A cada plato le pongo cariño porque es una cocina del alma y eso es verdad. Todos los días estoy cocinando, si no es de día, de noche, creo que por eso me he ganado el respeto de los cronistas gastronómicos. Podría estar cocinando en TV, pero esto no es un trampolín para otra cosa, sino una opción de vida, me gusta la cocina y me siento bien con lo que hago".

























"A mí me gusta lo picante, pero la cocina tiene que ser sencilla, no tiene que ser muy compleja para ser rica. Cualquiera que quiera cocinar debe tener buena materia prima, conocimientos básicos acerca del tema y las dotes naturales para hacerlo, con estos ingredientes, todo saldrá bien".
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